Punta Cana ( Megaproyecto )
PUNTA CANA
UN AMBICIOSO PROYECTO PARA
ATRAER TURISTAS ADINERADOS
POR CARA BUCKLEY
Hace seis semanas, un equipo de desarrollistas, arquitectos y titanes financieros se abocaron a una inversión de 3,000 millones de dólares, en lo que será un complejo hotelero establecido en 30,000 acres en la zona costera del Este de República Dominicana y que está diseñado para atraer a importantes viajeros a destino de clase media, un objetivo que otros han logrado con éxitos mixtos.
"Este es el momento de la República Dominicana", dijo Ricardo Hazoury, encargado de la aventura en Punta Cana, un complejo hotelero y de condominio que logrará el embellecimiento de unas cinco millas y media de la costa este de la nación. "Estamos tratando de cambiar las ideas de las personas sobre el país. Estamos detrás de un mercado de clase alta".
En casi unos 47,000 metros cuadrados, Punta Cana tiene la misma dimensión que el Disney World de Orlando y dos veces y media el tamaño de la zona de Cancún.
"Esta es una meta herculiana", dijo Chase Burrit, un analista de hospitalidad de Ernest y Young. Lograr esto no es imposible, sino ciertamente ambicioso".
Unido a los paquetes vacacionales de todo incluido y algunas 54,000 habitaciones, la mayoría de nivel medio, República Dominicana ha cultivado un mercado de vacacionistas medianos que vienen desde el Atlántico. Sólo el 29 por ciento del 1.97 millón que visitó el país, con la dimensión de Mines, desde enero hasta octubre de este año, provenían de Estados Unidos. "La República Dominicana no es favorecida por los norteamericanos, dado que el objetivo es atraer a los viajeros europeos de clase media", afirmó Scott Berman, un analista de Price Waterhouse Coopers.
Una excepción es Casa de Campo, que en siete mil acres, contiene 370 habitaciones y tres campo de golf del que 70 por ciento de su mercado proviene de Estados Unidos. Este complejo exagera sobre sus lujosas acomodaciones y sobre sus aventajados viajeros en sus puntos de partidas, pero su brillo palideció, según Burritt, a medida que la mayoría de sus facilidades entraron en acción.
Pero, entiende el analista, Punta Cana podría tener la oportunidad de satisfacer las inquietudes del jet set, gracias, y no en pequeña medida, a algunos de los nombres de sus diseñadores.
Jack Niclaus firmó hace dos meses para crear tres campos de entrenamiento de golf y, recientemente, inició el primero.
Ristz Carlton está negociando dirigir uno de la docena de hoteles a construir, según Hazoury, y otras cadenas de gran importancia están haciendo el cortejo.
El proyecto incluye una área acuática de 1.2 millas, que podría alojar a unas mil embarcaciones que exceden los 200 pies de largo.
"No conozco nada comparable en término de tamaño y deslizamiento", concretizó Kaye Pearce, presidente de la Fort Lauderdale International Boat Show, que, aún en este invierno, ha visto una gran demanda en el mercado de los super yates. "Con su localización estratégica, entre las Bahamas y el Caribe, absolutamente se trata de un mercado".
El destino es cercano, además, a un aeropuerto internacional con un tren de vuelo diario desde Miami.
Esto requiere de bolsillos sólidos, algo que la familia Hazoury parece tener. La familia dirige el Grupo del Caribe, un conglomerado dominicano encargado de construcciones, de transporte y que aplica equipos tecnológicos a sus compañías y que se acredita de la construcción de más de cinco mil habitaciones en el Caribe en los últimos cinco años.
La familia posee, además, una universidad privada y dirige seis de los aeropuertos internacionales de la nación.
Cuando Hazoury decidió, hace un año y medio, construir un destino turístico lujoso, conversó con el constructor francés Pierre Schnebelen, quien se dio a conocer dentro de este mercado hace 30 años, cuando, a nombre del presidente francés Charles de Gaulle, ayudó a convertir a los Alpes de una montaña de escalada en un destino de clase mundial dedicado a esquiar.
Otros puntos a favor de Schnebelen incluyen la Sierra Nevada en España, Porto Paraty en Brasil y Trent Jones Golf Resort en San Tropez.
"Mi compromiso aquí", explicó Schnebelen en Punta Cana, "es tomar un pedazo de barro y transformarlo en algo útil. Pero he hecho esto durante toda mi vida".
Scehnebelen describe la arquitectura que seleccionó para Punta Cana como "oportuna, tradicional y local", cuyo objetivo es crear lo que calificó como "animación espontánea".
"Es que usted tiene una crítica cantidad de calles inservibles, pasillos repletos de cafés, tiendas, un malecón y una playa, agradables sendas para caminar, paseos para bicicletas, para deportes, para montar caballos y realizar varias actividades placenteras nocturnas", concretizó. (Pero) "usted puede caminar o conducir varias millas sin ver algo importante".
Cuando concluya, probablemente en una década, Punta Cana está programada a alojar a cinco mil residentes en habitaciones hoteleras, a tener casas familiares y villas. El mercado a buscar es la generación baby boomers que desea un segundo hogar, junto a los amantes de los yates, los jóvenes y los vacacionistas saludables. La mercadoctenia de Punta Cana, están lanzando sus redes en un importante mercado al nordeste de Estados Unidos y en Europa.
Los planificadores consideran que el proyecto creará 50 mil puestos de trabajos, inminentemente necesitados en un país que vio su economía, estrechamente ligada al turismo, convulsionada después del 11 de septiembre.
"La industria del turismo tiene uno de los efectos multiplicadores más elevados, especialmente en países subdesarrollados", concretizó Marie Dexter, un ejecutivo de Resorte Development Consultantas. Sólo una habitación es capaz de crear cinco puestos de trabajo, dijo Dexter. Punta Cana necesitará de vendedores, conductores, jardineros y personas que den mantenimiento a los botes. "Esto definitivamente tendrá un gran impacto si se desarrolla tal lo planeado".
La primera fase del proyecto, unos 60 condominios con frente al mar, está diseñado para entrar en vigencia a final del 2003, junto a la primera etapa del espacio marino.
Hazoury y Schenebelen están esperando atraer compradores con grandes precios competitivos. Los condominios para la primera fase de Punta Cana serán ofrecidos a US$15 por pie cuadrado, comparados a los US$40 que se pagan en Cabo San Lucas.
Junto a los desafíos inherentes a cualquier proyecto de esta magnitud-aparte de Cancún, no hay nada comparable en la región del Caribe-, Punta Cana necesitará suavizar a los compradores norteamericanos.
"A los norteamericanos típicamente no les gusta hacer inversiones en el exterior. Existe preocupación sobre el riesgo", concretizó Burritt. "Pero se requiere también de la clientela. Pero-Punta Cana-tiene los ingredientes correctos".
Tal como el mercado lujoso, los analistas entienden que con todas las probabilidades esto podría rebotar.
"Claramente se trata de una industria cíclica", estimó Berman. "La mayoría de las personas que operan en el sector están muy optimistas de que todo marchará bien".
"Esto ciertamente cambiará la imagen de República Dominicana. La cual tiene las playas más espectaculares del Caribe. Pero que los norteamericanos ampliamente desconocen". (New Herald. Versión al español de Samuel Santana)
PS: Publicado en la sección La Otra Dimensión del Periódico Hoy, el 25 de Diciembre del 2001, ( semana del 24 - 30 Diciembre 2001 ), Extraido del New Herald de la Florida hacia el HOY.
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